sábado, 31 de marzo de 2012

Nadie puede juzgar a nadie



No tengo ni idea de cuánto tiempo durará esta sensación, ni sé cuántas lágrimas podré estar ahorrando y acumulando para un final más triste. Lo único que sé es que hay veces en que el camino llega a un acantilado en el que no queda más remedio que dar la vuelta y buscar entre las ramas un atajo. Que duelen los pies de tanto seguir por el mismo lugar, que el paraguas está cansado de soportar tanta lluvia. Que daría todo por unos cuantos días más de sol. Que me encanta tener algo que me recuerde por qué sonreír. Que sea una sonrisa que no duela y que no venga acompañada de recuerdos amargos. Que salga flotando y se quede suspendida hasta que un beso sea capaz de callarla. Que puede cambiar tanto, incluso los sueños, y que aunque tal vez estos sean más complicados que los anteriores, con tal que me hagan sonreír entonces todo estará bien. Me da igual que sea una tontería, si sabemos que lo más probable es que dentro de un par de meses se haya vuelto a esfumar, pero ya no se permite retroceder, y es entonces cuando te das cuenta de lo importante que es que aprendas a diferenciar lo que realmente quieres de lo que necesitas. Y mira tú, con que poco puedo darle la vuelta al mundo.
Nadie puede juzgar a nadie x una acion si antes conocer los motivos de ella o la persona juzgada

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